"Me quedé sin proveedor de software y no sé cómo seguir."
Cambió el dueño, dejó de responder, te pidió plata por cada cambio chico o directamente desapareció. En el peor escenario real: la única persona que conocía el código ya no está y no quedó nadie que pueda explicarte cómo funciona. Hoy convivís con un sistema a media máquina, sin documentación, con módulos faltantes y nadie que se anime a tocarlo. Producís facturando con miedo a que algo se rompa.













